Campaña narrativa mundial

El principio del Fin

LA LLAMADA DE MEKSTOP

En el Hemisferio Sur del planeta Vigilus, las tropas de defensa imperiales estaban sitiadas bajo un ataque de las Hordas del Caos. Lucharon con la devoción y dedicación que se esperaría del Astra Militarum, sin embargo la derrota estaba asegurada debido a la aplastante superioridad técnica y numérica.

Fue en ese momento de desesperación y derrota, con cientos de sus hermanos caídos, que el Predicador Yevhen Drygas sintió el cálido abrazo del Emperador.

Haciendo uso de toda su frustración y dolor, el sacerdote desató una sobrenatural detonación psíquica que barrió todo a su paso, destrozando estructuras, aniquilando combatientes y convirtiendo el territorio en yermo paraje.

Antes de perder el conocimiento, Yevhen pudo ver como en su pecho se formó una cicatriz resplandeciente, con la fácilmente reconocible forma de la Cicatrix Maledictum.

LA LLEGADA DE LOS ÁNGELES

Al recuperar el conocimiento, Yevhen se encontró prisionero en un navío de los Ángeles Sangrientos.

Su comandante, el bibliotecario Bartosz, le explicó que acudió al planeta a descubrir que fue lo que generó la anomalía psíquica, sin embargo no fueron los únicos atraído por ella.

Tuvieron que enfrentarse a unos Aeldari que reclamaban al "Marcado por la Cicatrix", aludiendo que traería la ruina a la galaxia.

Los Astartes lograron abandonar el planeta, llevándose consigo al predicador. Ahora era responsabilidad del bibliotecario descubrir si Yevhen sería una bendición o una amenaza al imperio.


LA CAÍDA DE BAAL

Por desgracia, la "bendición" de Yevhen no pasó desapercibida a los siempre observantes, y cuando la Barcaza de los Angeles Sangrientos, la Ira de Baal, se disponía a adentrarse en el sistema Geminon, fue alcanzada por naves caóticas que pretendían destruirla.

En una desesperada maniobra de evasión, la nave Astartes decidió aterrizar Saggitarn, un mundo muerto, fuera de los límites imperiales y sin presencia enemiga.

Sin embargo, debido a los daños sufridos, se produjo una explosión al entrar en la atmósfera y los restos de la nave, junto a las cápsulas de salvamento fueron esparcidos por toda la superficie planetaria.

Ahora, sin saber qué supervivientes ha habido, todas las facciones atraídas por la anomalía psíquica están batallando en la estratosfera del planeta en abominables batallas estelares, mientras cientos de incursiones de grupos de combate terrestres intentan encontrar el poder de Yevhen en el yermo planeta.

¿Quien reclamará la Maldición de Yevhen?

SIN SALIDA

El forzoso aterrizaje dejó secuelas en Yevhen, sin embargo, su corazón albergaba agradecimiento, ya que el hecho de que hubiera sobrevivido era otra muestra de amor del Dios Emperador.

Contemplando los páramos del mundo ceniza donde se encontraba, pudo ver acercarse un camión de mineros provenientes de unas excavaciones cercanas, que venían a socorrer a los supervivientes.

Aquel transporte lo llevaría a Ohesser, una ciudad colmena situada al sureste, donde recibiría tratamiento por sus heridas y estaría a salvo de las tormentas tóxicas de Saggitarn. Por desgracia, un destello en el horizonte auguró que un proyectil se dirigía hacia ellos. La pala excavadora frontal frenó la mayor parte del impacto, incapacitando el vehículo pero manteniendo con vida a sus integrantes, que salieron aterrorizados.

Por radio sólo podía oírse una amalgama de peticiones de auxilio, voces desesperadas que informaban de docenas de ataques por toda la región. Las fuerzas del Caos habían llegado a la ciudad colmena y estaban causando estragos.

Sin perder el tiempo, Yevhen y los mineros, se armaron con sus rifles automáticos y corrieron a esconderse en las formaciones rocosas cercanas. Desde ahí contemplaron con horror como diversas regiones del planeta estaban siendo conquistadas por fuerzas caóticas y entre rezos, esperaron a que la noche llegara y el enemigo no los capturara.

CAPÍTULO FINAL

El refugio que había encontrado en las ruinas de la antigua catedral de Ohesser, parecía lo bastante seguro como para que ninguno de los grupos de combate que estaban librando enfrentamientos por toda la ciudad lo encontrasen.

Yevhen Drygas no daba crédito a lo que le estaba pasando los últimos días...

Desde que apareció en su pecho la cicatriz con la forma de la gran fisura, había sido una locura con las situaciones que estaba viviendo. El accidente y aterrizaje de la nave de batalla de los Ángeles Sangrientos, “La Ira de Baal”, de la cual sobrevivió por muy poco.

Como tuvo que esconderse en la Zona Volcánica al ver los ejércitos del caos aparecer destruyendo a cualquier enemigo que se cruzase en su camino.

Varios grupos de combate de diferentes razas peleando entre sí en busca de algo o alguien.

Hasta que descubrió que ese alguien era él mismo...

La marca de la Cicatrix Maledictum, que adornaba su pecho ahora, y los poderes que había conseguido eran codiciados por todas las razas del universo, según le explicó el bibliotecario jefe Bartosz cuando huían en La Ira de Baal.

Una protuberancia se distinguía en la cicatriz, y Bartosz estaba convencido que allí se encontraba el epicentro de la gran fisura.

Mientras Yevhen seguía repasando en su mente lo ocurrido hasta el momento, un grupo de marines espaciales de la Guardia de la Muerte se aproximaba a las ruinas donde se encontraba. En ese preciso momento un grupo de orkos cargaron desde unas ruinas a los siervos de Nurgle, librando un combate a muerte. Yevhen estaba acorralado por todas partes...

Una pared de la catedral se desintegró obligándolo a protegerse de los cascotes y restos que salieron despedidos. La silueta de un transporte xenos apareció entre el polvo. Se abrió una compuerta de acceso al vehículo y un guerrero Tau apareció del interior.

En un gothico imperial muy básico, le ofreció ayuda para escapar de la zona de combate. La situación era desesperante, y Yevhen sabía que si era capturado por orkos o marines traidores sería su fin.

El vehículo salió a toda velocidad de la zona de guerra, y varios disparos acertaron en el fuselaje lo suficiente para inquietar al predicador. Pero los Tau hicieron caso omiso y el vehículo siguió su recorrido.

Pasados unos minutos, que para Yevhen parecieron horas, el vehículo se detuvo y se abrió de nuevo la compuerta de acceso. Un guerrero Tau hizo un gesto para indicar que podía salir del vehículo. Y obedeció...

El rostro de Yevhen Drygas de llenó de odio y furia al ver donde lo habían traído esos malditos xenos. Se encontraba en el centro de una enorme fuerza de combate de marines espaciales de la Guardia de la Muerte. El guerrero Tau se quitó el casco, y pudo ver como por su rostro había signos de putrefacción y mutación. Los tentáculos del caos habían corrompido a la joven raza Tau. Antes de que pudiera reaccionar, aparecieron varios marines con un sarcófago de Noctilita y lo metieron en su interior.

Todo estaba oscuro, y el olor era repugnante, pero por mucho que luchara por escapar no conseguía ningún resultado...

Una voz en su cabeza le habló:

"Hola Humano. Soy Bubox el Hediondo, General de los portadores del dolor y señor de mil mundos. Ya eres mío, y gracias a ti sumiré a la galaxia en el más profundo de los horrores. Usaré tu poder para expandir la Cicatrix Maledictum y tu imperio será devorado por las fuerzas demoníacas. Descansa porque será un viaje largo, pues nos adentraremos en el ojo del terror. Una vez allí... la galaxia como la conoces, ¡Ya nunca volverá a ser igual!"

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++ Duración de la campaña ++

>> 01-06-2022 // 31-08-2022 <<